Investigación por contactos no autorizados
La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha iniciado un procedimiento disciplinario extraordinario contra el FC Barcelona. Esta acción surge a raíz de una denuncia presentada por el Atlético de Madrid el pasado 30 de junio. La denuncia del club rojiblanco acusa al Barcelona de haber establecido contactos para fichar al delantero argentino Julián Álvarez fuera del período permitido por la normativa.
Según el Atlético de Madrid, Julián Álvarez, de 26 años, tiene un contrato en vigor con la entidad rojiblanca hasta junio de 2030. La normativa establece un período de protección contractual para futbolistas de entre 23 y 28 años durante las tres primeras temporadas de su contrato, lo que impediría negociar con el jugador sin la autorización de su club. La RFEF comunicó la decisión de abrir el expediente a ambos clubes.
Fuentes del FC Barcelona han confirmado la recepción de la notificación oficial. El club considera que la apertura del expediente es un movimiento preceptivo en este tipo de situaciones y marca el inicio de la fase de alegaciones. El equipo legal del Barcelona ya está trabajando en su respuesta, confiando en poder demostrar que no se ha incumplido ninguna normativa durante los contactos con el entorno del jugador.
Posturas de los clubes y el jugador
La denuncia del Atlético de Madrid se sustenta en la protección contractual de Julián Álvarez. El consejero delegado rojiblanco, Miguel Ángel Gil Marín, ya había advertido semanas antes que el club acudiría a las instancias competentes para defender sus intereses, y la denuncia presentada es una consecuencia de esa postura. El Atlético insiste en su intención de retener al jugador, amparándose en la elevada cláusula de rescisión fijada en su contrato.
Por su parte, el Barcelona mantiene a Julián Álvarez como una de sus prioridades para reforzar el ataque. El presidente Joan Laporta no ocultó el pasado 13 de julio que el club culé había presentado una oferta por el jugador. Sin embargo, la negativa del Atlético a negociar la salida del delantero ha complicado la operación, convirtiéndola en uno de los temas más destacados del verano.
El propio futbolista, durante el Mundial, expresó su deseo de buscar un nuevo desafío lejos del Metropolitano. Esta declaración ha sido un factor en la estrategia del Atlético para recomponer la relación entre el jugador y la afición, que no perdonó sus palabras.

Próximos pasos y posibles consecuencias
La apertura de un procedimiento disciplinario extraordinario por parte de la RFEF se reserva para casos de mayor gravedad, como el incumplimiento de las normas de traspasos o la duplicidad de contratos. Esto implica que el órgano disciplinario ha encontrado indicios suficientes para designar a un juez instructor, quien se encargará de recabar pruebas, revisar comunicaciones y tomar declaración a las partes involucradas.
Tanto el Barcelona como el Atlético de Madrid deberán presentar su versión de los hechos antes de que los organismos competentes analicen el caso y tomen una decisión definitiva. El plazo exacto para la presentación de alegaciones aún no ha sido comunicado al Barcelona.
Si el procedimiento resultara en una sanción, tanto el Barcelona como Julián Álvarez podrían verse afectados. El alcance de una eventual sanción dependerá de las conclusiones de la instrucción y de las alegaciones presentadas por ambas partes. El desenlace de este expediente y su posible impacto en un eventual fichaje por el Barcelona aún están por verse.
Un momento clave en este caso será el próximo 10 de agosto, fecha en la que Julián Álvarez está citado para incorporarse a la pretemporada del Atlético de Madrid. Su regreso permitirá conocer de primera mano la postura del jugador en medio de esta situación.

Mientras tanto, el Barcelona no desea que la operación se prolongue indefinidamente. Aunque Julián Álvarez sigue siendo la prioridad, el club trabaja en paralelo en otras alternativas para reforzar su delantera.
Source: marca.com
